sábado, 26 de diciembre de 2015

Todo empezó con una sombrilla

     Eran fechas complicadas y tensas. En ese pequeño recinto asfixiaba el sentimiento de incertidumbre. Decisiones importantes debían tomarse y rápido, no había tiempo para grandes discusiones sobre pequeños detalles. Todos sabíamos lo que era necesario y que a la hora de la hora, mucho sería improvisado. Entre propuestas y discusiones, se asomaban nuestras caras que con el ceño fruncido a más no poder, revelaban nuestro sentir. Hubo golpes a mesas, fuertes tonos de vos, carraspeos, interrupciones, dedos señaladores; era un momento crucial

     En eso entró ella, su presencia fue suficiente para que todo cambiara. No fue sólo que llegó y se hizo notar, sino que entró a tomar el control de la situación. Todos volvimos nuestra mirada a su entrada y comenzamos a escuchar sus propuestas y proclamas, todo lo que se le discutía lo respondía con argumentos y cada interrupción o protesta era respondida con un "¡espere que no he terminado!" y nunca se sintió intimidada por nadie. Tenía una seguridad impresionante; parecía como si toda esta situación ella la hubiera preparado con antelación, incluyendo nuestras reacciones.
Se sentó a mi lado, yo nunca la había visto y en ese momento mis nervios por la situación anterior desaparecieron, pero sólo para aparecer multiplicados por tener a esta persona, que aunque pequeña en estatura era una gigante en presencia.

      Al día de hoy no sé si lo hizo al propio pero que decidiera ese lugar para sentarse y que yo anduviera una sombrilla, fue lo que cambió todo. Hay quienes dicen que no hay casualidades en esta vida pero que ese día alguien, al día de hoy no supe quien fue, dejara una sombrilla en mi carro y que ella fuera la única que no había llevado, parecía obra del destino.

     Comenzamos a hablar por esa razón, nadie reclamó lo que ella necesitaba y ella la pidió prestaba al dueño desconocido. Nos fuimos caminando juntos y así fue el inicio de todo.
     Nunca se me olvidará ese ese día, el que quedé completamente enamorado de alguien por una admiración como nunca tuve antes.