Hoy me pasó algo curioso. Tuve una de esas experiencias que le hacen a uno cambiar la perspectiva de como había estado viendo la vida hasta ahora. ()
Hace un tiempo que yo tengo miopía. Esta cosa aumenta a poquitos y por dicha en este momento estoy en un grado donde todavía puedo distinguir bastante bien formas pero es suficiente también como para perderme gran cantidad de detalles de lo que logro ver. Me hice unos anteojos hace tiempo cuando apenas estaba comenzando a ver borroso y nunca los cambié. Como fue aumentando mi discapacidad de ver con nitidez y no hacía nada al respecto, me di cuenta que según veía peor, mi cerebro hacía más esfuerzos por distinguir lo que no podía entender. Más de una vez confundí bolsas de basura con perros, creí ver pájaros donde habían ramas y cosas así por el estilo. La imaginación siempre trata de encontrar una solución a lo desconocido y eso me hacía gracia de alguna forma; yo me reía de mis interpretaciones y lo diferente que podía terminar siendo la realidad.
Hoy ya estoy tratando la miopía como debe ser pero todo este tiempo ignoré algo que había estado pasando. En todas las veces que no podía ver algo bien, como escribí antes, mi cerebro trataba de rescatar la situación dando una respuesta pero había mucha información que él ya no podía captar y que se quedaba siempre en incógnita. Yo podía ver que un escenario había actores pero no distinguía sus expresiones, yo podía ver que venía un bus pero no veía las paradas, De todo eso estaba consciente y lo lamentaba pero lo que no sabía es que me empecé a rendir poco a poco en el reconocimiento de detalles. Yo no eran situaciones donde yo intentaba y fracasaba, simplemente daba por un hecho que no podía ver y hacía otra cosa.
Hoy me pidieron la hora y aunque pude ver bien el reloj, no dije nada porque no creía que fuera capaz de distinguir la posición de las manecillas. Me asusté mucho cuando me di cuenta. Me había acostumbrado a no poder hacer una acción y ahora que sí puedo, me doy cuenta que la costumbre sigue muy fuerte en mí, a pesar que ya no tenga sentido.
Después pensé en qué tanto hará eso el cerebro. En qué tantas cosas que alguna vez pude hacer mi cerebro está influyendo en hacerme creer que no puedo porque tuve una limitante temporal. Qué tal si no me creo capaz de muchas cosas porque tuve una gran dificultad que me hizo creer que ya nada valía la pena. Todo porque mis intentos fueron fallidos. Y luego cuando las circunstancias fueron diferentes, nada cambió porque el cerebro siguió creyendo que todo era inútil.
sábado, 13 de febrero de 2016
sábado, 23 de enero de 2016
No somos nadie
Hola hoy vamos a conocernos.
No te pido muchas cosas pero te pido una grande; no me importa la puntualidad ni que vayamos a un lugar bonito, ni que vayamos bien vestidos y arreglados. No quiero ningún presente tampoco. Sólo quiero que no me des admiración, que no esperés nada de mí.
No somos ni blanco ni negro. No somos buenos ni malos. No somos grandes ni pequeños. No somos sabios ni ignorantes. No somos ricos ni pobres. No somos nada
Somos un papel con nada escrito, lo que viene será lo que la vida nos dicte. Los pasos que tomemos, el camino hecho. Seremos la amalgama de experiencias, palabras y sonidos que forjemos juntos. Que el ayer sólo sirva para acordarnos del porqué de lo que hacemos.
No pensés de mí como una idea ya hecha, no me metás en un molde que ya tenías hecho. No me adaptés al plan que habías formulado. No me comparés con un pasado y menos con un ideal. No soy nadie para vos y yo haré esa bondad para vos también.
Porque el bueno antes del bueno, mata. Porque el noble antes del noble, mata. Porque el caballero antes del caballero, mata. Porque el héroe antes del héroe, mata. Porque no hay nada que mate peor por dentro, que una expectativa.
No te pido muchas cosas pero te pido una grande; no me importa la puntualidad ni que vayamos a un lugar bonito, ni que vayamos bien vestidos y arreglados. No quiero ningún presente tampoco. Sólo quiero que no me des admiración, que no esperés nada de mí.
No somos ni blanco ni negro. No somos buenos ni malos. No somos grandes ni pequeños. No somos sabios ni ignorantes. No somos ricos ni pobres. No somos nada
Somos un papel con nada escrito, lo que viene será lo que la vida nos dicte. Los pasos que tomemos, el camino hecho. Seremos la amalgama de experiencias, palabras y sonidos que forjemos juntos. Que el ayer sólo sirva para acordarnos del porqué de lo que hacemos.
No pensés de mí como una idea ya hecha, no me metás en un molde que ya tenías hecho. No me adaptés al plan que habías formulado. No me comparés con un pasado y menos con un ideal. No soy nadie para vos y yo haré esa bondad para vos también.
Porque el bueno antes del bueno, mata. Porque el noble antes del noble, mata. Porque el caballero antes del caballero, mata. Porque el héroe antes del héroe, mata. Porque no hay nada que mate peor por dentro, que una expectativa.
sábado, 26 de diciembre de 2015
Todo empezó con una sombrilla
Eran fechas complicadas y tensas. En ese pequeño recinto asfixiaba el sentimiento de incertidumbre. Decisiones importantes debían tomarse y rápido, no había tiempo para grandes discusiones sobre pequeños detalles. Todos sabíamos lo que era necesario y que a la hora de la hora, mucho sería improvisado. Entre propuestas y discusiones, se asomaban nuestras caras que con el ceño fruncido a más no poder, revelaban nuestro sentir. Hubo golpes a mesas, fuertes tonos de vos, carraspeos, interrupciones, dedos señaladores; era un momento crucial
En eso entró ella, su presencia fue suficiente para que todo cambiara. No fue sólo que llegó y se hizo notar, sino que entró a tomar el control de la situación. Todos volvimos nuestra mirada a su entrada y comenzamos a escuchar sus propuestas y proclamas, todo lo que se le discutía lo respondía con argumentos y cada interrupción o protesta era respondida con un "¡espere que no he terminado!" y nunca se sintió intimidada por nadie. Tenía una seguridad impresionante; parecía como si toda esta situación ella la hubiera preparado con antelación, incluyendo nuestras reacciones.
Se sentó a mi lado, yo nunca la había visto y en ese momento mis nervios por la situación anterior desaparecieron, pero sólo para aparecer multiplicados por tener a esta persona, que aunque pequeña en estatura era una gigante en presencia.
Al día de hoy no sé si lo hizo al propio pero que decidiera ese lugar para sentarse y que yo anduviera una sombrilla, fue lo que cambió todo. Hay quienes dicen que no hay casualidades en esta vida pero que ese día alguien, al día de hoy no supe quien fue, dejara una sombrilla en mi carro y que ella fuera la única que no había llevado, parecía obra del destino.
Comenzamos a hablar por esa razón, nadie reclamó lo que ella necesitaba y ella la pidió prestaba al dueño desconocido. Nos fuimos caminando juntos y así fue el inicio de todo.
Nunca se me olvidará ese ese día, el que quedé completamente enamorado de alguien por una admiración como nunca tuve antes.
En eso entró ella, su presencia fue suficiente para que todo cambiara. No fue sólo que llegó y se hizo notar, sino que entró a tomar el control de la situación. Todos volvimos nuestra mirada a su entrada y comenzamos a escuchar sus propuestas y proclamas, todo lo que se le discutía lo respondía con argumentos y cada interrupción o protesta era respondida con un "¡espere que no he terminado!" y nunca se sintió intimidada por nadie. Tenía una seguridad impresionante; parecía como si toda esta situación ella la hubiera preparado con antelación, incluyendo nuestras reacciones.
Se sentó a mi lado, yo nunca la había visto y en ese momento mis nervios por la situación anterior desaparecieron, pero sólo para aparecer multiplicados por tener a esta persona, que aunque pequeña en estatura era una gigante en presencia.
Al día de hoy no sé si lo hizo al propio pero que decidiera ese lugar para sentarse y que yo anduviera una sombrilla, fue lo que cambió todo. Hay quienes dicen que no hay casualidades en esta vida pero que ese día alguien, al día de hoy no supe quien fue, dejara una sombrilla en mi carro y que ella fuera la única que no había llevado, parecía obra del destino.
Comenzamos a hablar por esa razón, nadie reclamó lo que ella necesitaba y ella la pidió prestaba al dueño desconocido. Nos fuimos caminando juntos y así fue el inicio de todo.
Nunca se me olvidará ese ese día, el que quedé completamente enamorado de alguien por una admiración como nunca tuve antes.
viernes, 9 de octubre de 2015
Los zapatos azules
A sus avanzados años no creía que alguna vez fuera a comprarse unos zapatos azules; nunca pudo ligar el azul con la tierra.
-Señor, esos zapatos son del color que me pidió. Se le ven muy bien y parece que son de su talla.
Mucho era porque el azul le recordaba a su abuela, y más que a su abuela a los mucho que vivió y lo mucho que aprendió con ella.
Ella era de ese tipo de abuelas que entretienen a sus nietos con los pequeños detalles de la vida, esos que se le van olvidando a todo el mundo.
Podían pasar horas, ella en su vieja mecedora de varillas de construcción y cuerdas de tender ropa y él de tal vez apenas unos cinco años acostado con su overol en el zacate, ambos adivinando las formas de las nubes. Recordaba eso muy bien; ese cielo inmenso infinito en un profundo azul con esos blancos algodones que cambiaban sus formas y lentamente paseaban hacia el horizonte mientras iba aumentando esa picazón en los brazos y en las piernas que producen las puntas del zacate recién cortado.
También había otro azul que le dejaba profundos recuerdos de su abuela, el azul del mar. Ya mayores ambos, pasaban mucho tiempo admirando al mar cuando iban a la playa pero en esos casos no hablaban, no porque no supieran que decir o porque lo hubieran decidido, simplemente sabían acompañarse mientras escuchaban los susurros de las constantes olas marinas. Además él siempre estuvo seguro, aún sin preguntarle, que su abuela disfrutaba tanto como él ver como el mar sabía acariciar tan constante, tan fiel y tan cariñoso la arena que igualmente siempre estaba ahí para recibirlo, como dos amantes que no conocen el tiempo porque sólo pueden pensar en el otro.
Aún así había algo en la mirada de su abuela que él nunca pudo descifrar. Nunca quiso hacerlo, no le llamaba la atención la causa de esa mirada sino la intensidad y la constancia, parecía que siempre estaba esperando algo del mar, como si algo se hubiera ido en sus aguas y ella estuviera esperando su retorno. Podía fijar su mirada en la de ella y en esa mirada parecía que cupiera el océano completo. En esos ojos que habían visto tanto era posible que cupiera tanto misterio como el que el mar guarda en sus inmensidades. Eso él lo sabía, de alguna forma pero lo sabía.
-Ahora que lo noto, señor, esos zapatos además son de casualidad del mismo color de sus ojos. ¿Señor? ¿Le pasa algo, señor?
-Disculpe, me distraje. Sí, es cierto, pero no debe ser casualidad, en realidad son del mismo color de los ojos de alguien más, digamos. Ya verá, hay una historia detrás de esto pero me demoraría mucho contándola.
-Entiendo señor, no hay problema ¿se los va a llevar de todas formas?
-Creo qué sí, sólo quiero saber una cosa, caballero. <sonrío un poco> ¿Son resistentes al zacate y al agua de mar?
-Sí, señor.
-Entonces me los llevo.
-¿Necesita algo más señor?
-Bueno me haría un gran favor al indicarme hacia dónde está la salida. nada más mover mi bastón en esa dirección me bastará.
-¿No gusta que lo ayude a salir, señor?
-No <sonríe un poco más> los ciegos somos más hábiles de lo que parece, no tenemos un gran defecto, sólo pequeñas dificultades. De todas formas, no poder ver no borra los colores ni las formas ni las memorias que alguna vez entraron a nuestra memoria.
-Como usted diga señor. Hasta pronto.
-Hasta pronto, caballero.
domingo, 14 de diciembre de 2014
San José, ¡cómo te odio!
San José, ciudad maldita como te odio!
Que desgracia con esta ciudad abandonada, que odio mezclado con tristeza e impotencia me da recorrerla. Me gustaría estar orgulloso de vivir y haber nacido en este lugar pero no lo puedo estar. El proceso de cuidad fantasma, la gangrena que empezó mucho antes de que yo naciera no me lo permite.
Un lugar que una vez fue un pueblo donde vivía gente pero que con el tiempo las personas han ido desocupando por diferentes razones. Sus casas entonces son vendidas para comercio y los barrios y vínculos sociales van muriendo.
¿Y su memoria histórica? Dos estaciones de un tren que funciona a medias, una antigua aduana que de eso sólo el nombre le queda porque relacionado a su antiguo uso nadie tiene ni idea y una torre del museo nacional llena de huecos de bala. Contradictoriamente los huecos de bala, fueron de una guerra que tampoco nadie recuerda y que los alcances del triunfador, han sido borrados, machacados o abandonados por nuestros últimos gobernantes (CNP, traspaso de hospitales a la CCSS, Nacionalización Bancaria, Nacionalización del ferrocarril, etc.)
Cuidad que de belleza tiene sólo algunos pocos edificios, notorios por el contraste que hacen con el espantoso resto de la cuidad, y algunas casas, las más bonitas están ahora desocupadas o son puteros y bares. Lo curioso: el número de indigentes cada día es mayor; según pasa el tiempo, menos casas ocupadas, pero sus habitantes viven en las calles.
Es un lugar enorme que ya a nadie le importa, todos lo usan pero nadie se apropia. Quienes llegan es porque lo usan o porque van a otro lugar. Eso es todavía más triste, todos estamos obligados a pasar por ahí para ir a cualquier otra parte y ver su decrepitud, su abandono, su decadencia. A nadie se le puede pedir ya que no bote una basura en el piso o que respete un semáforo si nadie lo defiende de corazón. Es una bola que ni los propios municipales quieren asumir porque es posible que ninguno viva ahí y le importe realmente su bienestar. ¿Cómo se salva una ciudad que permitió botar una parte de su gran pulmón para que se construyera una obra cuyas dimensiones se contradicen enormemente con su poca necesidad?
San José, lo mejor que te puede pasar es que se caiga todo todo y convertirte en tierra fértil para siembra o ser tomada por mejores manos y que de tus ruinas nazca una nueva ciudad, una de verdad, una viva y con corazón.
Que desgracia con esta ciudad abandonada, que odio mezclado con tristeza e impotencia me da recorrerla. Me gustaría estar orgulloso de vivir y haber nacido en este lugar pero no lo puedo estar. El proceso de cuidad fantasma, la gangrena que empezó mucho antes de que yo naciera no me lo permite.
Un lugar que una vez fue un pueblo donde vivía gente pero que con el tiempo las personas han ido desocupando por diferentes razones. Sus casas entonces son vendidas para comercio y los barrios y vínculos sociales van muriendo.
¿Y su memoria histórica? Dos estaciones de un tren que funciona a medias, una antigua aduana que de eso sólo el nombre le queda porque relacionado a su antiguo uso nadie tiene ni idea y una torre del museo nacional llena de huecos de bala. Contradictoriamente los huecos de bala, fueron de una guerra que tampoco nadie recuerda y que los alcances del triunfador, han sido borrados, machacados o abandonados por nuestros últimos gobernantes (CNP, traspaso de hospitales a la CCSS, Nacionalización Bancaria, Nacionalización del ferrocarril, etc.)
Cuidad que de belleza tiene sólo algunos pocos edificios, notorios por el contraste que hacen con el espantoso resto de la cuidad, y algunas casas, las más bonitas están ahora desocupadas o son puteros y bares. Lo curioso: el número de indigentes cada día es mayor; según pasa el tiempo, menos casas ocupadas, pero sus habitantes viven en las calles.
Es un lugar enorme que ya a nadie le importa, todos lo usan pero nadie se apropia. Quienes llegan es porque lo usan o porque van a otro lugar. Eso es todavía más triste, todos estamos obligados a pasar por ahí para ir a cualquier otra parte y ver su decrepitud, su abandono, su decadencia. A nadie se le puede pedir ya que no bote una basura en el piso o que respete un semáforo si nadie lo defiende de corazón. Es una bola que ni los propios municipales quieren asumir porque es posible que ninguno viva ahí y le importe realmente su bienestar. ¿Cómo se salva una ciudad que permitió botar una parte de su gran pulmón para que se construyera una obra cuyas dimensiones se contradicen enormemente con su poca necesidad?
San José, lo mejor que te puede pasar es que se caiga todo todo y convertirte en tierra fértil para siembra o ser tomada por mejores manos y que de tus ruinas nazca una nueva ciudad, una de verdad, una viva y con corazón.
domingo, 20 de abril de 2014
Defensa De La Alegría
Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos
defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias
defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres
defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa
defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos
defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias
defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres
defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa
defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría
Mario Benedetti
Muere lentamente.
"Muere lentamente
quien se transforma
en esclavo del hábito,
repitiendo
todos los días
los mismos trayectos.
Quien no cambia de marca,
no arriesga vestir
un color nuevo
y no le habla
a quien no conoce
Muere lentamente
quien hace
de la televisión su gurú.
Muere lentamente
quien evita una pasión,
quien prefiere
el negro sobre blanco
y los puntos sobre las “íes”
a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan
el brillo de los ojos,
sonrisas de los bostezos,
corazones a los tropiezos
y sentimientos.
Muere lentamente
quien no voltea la mesa
cuando está infeliz
en el trabajo,
quien no arriesga
lo cierto por lo incierto
para ir detrás de un sueño,
quien no se permite
por lo menos una vez en la vida,
huir de los consejos sensatos.
Muere lentamente
quién deja escapar un posible amor,
con tal de no hacer el esfuerzo
de hacer que éste crezca.
Muere lentamente
quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra
gracia en si mismo.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente,
quien pasa los días quejándose
de su mala suerte
o de la lluvia incesante.
Muere lentamente,
quien abandonando
un proyecto
antes de empezarlo,
el que no pregunta
acerca de un asunto
que desconoce
o no responde
cuando le indagan
sobre algo que sabe.
Evitemos la muerte
en suaves cuotas,
recordando siempre
que estar vivo
exige un esfuerzo
mucho mayor
que el simple hecho
de respirar.
Solamente
la ardiente paciencia
hará que conquistemos
una espléndida felicidad".
Pablo Neruda.
quien se transforma
en esclavo del hábito,
repitiendo
todos los días
los mismos trayectos.
Quien no cambia de marca,
no arriesga vestir
un color nuevo
y no le habla
a quien no conoce
Muere lentamente
quien hace
de la televisión su gurú.
Muere lentamente
quien evita una pasión,
quien prefiere
el negro sobre blanco
y los puntos sobre las “íes”
a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan
el brillo de los ojos,
sonrisas de los bostezos,
corazones a los tropiezos
y sentimientos.
Muere lentamente
quien no voltea la mesa
cuando está infeliz
en el trabajo,
quien no arriesga
lo cierto por lo incierto
para ir detrás de un sueño,
quien no se permite
por lo menos una vez en la vida,
huir de los consejos sensatos.
Muere lentamente
quién deja escapar un posible amor,
con tal de no hacer el esfuerzo
de hacer que éste crezca.
Muere lentamente
quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra
gracia en si mismo.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente,
quien pasa los días quejándose
de su mala suerte
o de la lluvia incesante.
Muere lentamente,
quien abandonando
un proyecto
antes de empezarlo,
el que no pregunta
acerca de un asunto
que desconoce
o no responde
cuando le indagan
sobre algo que sabe.
Evitemos la muerte
en suaves cuotas,
recordando siempre
que estar vivo
exige un esfuerzo
mucho mayor
que el simple hecho
de respirar.
Solamente
la ardiente paciencia
hará que conquistemos
una espléndida felicidad".
Pablo Neruda.
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