sábado, 13 de febrero de 2016

Hoy me pasó algo curioso. Tuve una de esas experiencias que le hacen a uno cambiar la perspectiva de como había estado viendo la vida hasta ahora. ()

Hace un tiempo que yo tengo miopía. Esta cosa aumenta a poquitos y por dicha en este momento estoy en un grado donde todavía puedo distinguir bastante bien formas pero es suficiente también como para perderme gran cantidad de detalles de lo que logro ver. Me hice unos anteojos hace tiempo cuando apenas estaba comenzando a ver borroso y nunca los cambié. Como fue aumentando mi discapacidad de ver con nitidez y no hacía nada al respecto, me di cuenta que según veía peor, mi cerebro hacía más esfuerzos  por distinguir lo que no podía entender. Más de una vez confundí bolsas de basura con perros, creí ver pájaros donde habían ramas y cosas así por el estilo. La imaginación siempre trata de encontrar una solución a lo desconocido y eso me hacía gracia de alguna forma; yo me reía de mis interpretaciones y lo diferente que podía terminar siendo la realidad.

Hoy ya estoy tratando la miopía como debe ser pero todo este tiempo ignoré algo que había estado pasando. En todas las veces que no podía ver algo bien, como escribí antes, mi cerebro trataba de rescatar la situación dando una respuesta pero había mucha información que él ya no podía captar y que se quedaba siempre en incógnita. Yo podía ver que un escenario había actores pero no distinguía sus expresiones, yo podía ver que venía un bus pero no veía las paradas, De todo eso estaba consciente y lo lamentaba pero lo que no sabía es que me empecé a rendir poco a poco en el reconocimiento de detalles. Yo no eran situaciones donde yo intentaba y fracasaba, simplemente daba por un hecho que no podía ver y hacía otra cosa.

Hoy me pidieron la hora y aunque pude ver bien el reloj, no dije nada porque no creía que fuera capaz de distinguir la posición de las manecillas. Me asusté mucho cuando me di cuenta. Me había acostumbrado a no poder hacer una acción  y ahora que sí puedo, me doy cuenta que la costumbre sigue muy fuerte en mí, a pesar que ya no tenga sentido.

Después pensé en qué tanto hará eso el cerebro. En qué tantas cosas que alguna vez pude hacer mi cerebro está influyendo en hacerme creer que no puedo porque tuve una limitante temporal. Qué tal si no me creo capaz de muchas cosas porque tuve una gran dificultad que me hizo creer que ya nada valía la pena. Todo porque mis intentos fueron fallidos. Y luego cuando las circunstancias fueron diferentes, nada cambió porque el cerebro siguió creyendo que todo era inútil.

No hay comentarios:

Publicar un comentario